Cultura TLX
Cristian Santillán Juárez

Cuenta la tradición que en el año de 1851, cuando los caminos eran largos y las noches más silenciosas, un hombre desconocido llegó a la comunidad de Texocuixpan. Vestía de manera sencilla y su mirada parecía cargar un misterio profundo. Tocó puertas, una tras otra, pidiendo posada… pero el temor y la desconfianza hicieron que muchos le negaran refugio.

Fue entonces cuando una mujer de buen corazón decidió abrirle su hogar. Sin hacer preguntas, le ofreció descanso en una humilde habitación de su choza. Sin embargo, al caer la noche, el miedo comenzó a inquietarla. Cuando su esposo regresó y le preguntó por el extraño, ella negó haberlo recibido, temiendo su enojo y el juicio del pueblo.

La oscuridad cubrió el lugar… y con ella, el silencio.

Al amanecer, la mujer, con el corazón inquieto, fue a la habitación donde había dejado al viajero. Pero lo que encontró la dejó sin aliento: el hombre había desaparecido… y en su lugar reposaba una pequeña imagen de un Cristo crucificado, de apenas 50 centímetros de altura.

El asombro pronto se convirtió en susurro, y el susurro en certeza: aquello no era obra humana, sino un milagro.

Desde entonces, aquel Cristo fue venerado como el Señor de la Buena Muerte, y en su honor se levantó un santuario que hoy sigue en pie en Texocuixpan, Puebla. Año con año, cada 3 de mayo, en el Día de la Santa Cruz, fieles de distintos rincones de Puebla y Tlaxcala llegan con fe, promesas y agradecimientos, reconociendo en esa imagen un símbolo de esperanza y protección.

Dicen los antiguos que aquel viajero no era un hombre cualquiera…
sino la manifestación divina que eligió un corazón humilde para quedarse entre su gente.

Y desde entonces, nunca se ha ido. 🙏✨

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Mayo 2026
Huamantla en las Leyendas
Versión: Cristian Santillán Juárez #LEYENDAS